¿Tienes miedo de los trabajadores con autonomía?

30 enero 2017

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Cada vez es más obvio que los trabajadores independientes son más productivos. Entonces, ¿qué impide a los jefes dar más libertad a sus empleados?

¿Tienes miedo de los trabajadores con autonomía? (Desktop)

Cualquiera que haya creado un negocio o un equipo de cero sabe lo difícil que es ceder el control a las personas que uno ha contratado y formado. Sin embargo, impedir que los trabajadores ganen autonomía puede ir en detrimento de la productividad y el crecimiento de tu empresa.

Si le dieran a elegir entre un grupo zombis que vaga por los pasillos obedeciendo órdenes o un grupo de personas motivadas, comprometidas e innovadoras que realmente se interesan por sus puestos de trabajo, ¿con qué te quedarías? Respuesta fácil, ¿verdad? Vamos a mostrarte qué hace más feliz a los trabajadores con autonomía y qué impide que los altos cargos deleguen control para que evites una plantilla de zombis.

Malinterpretar la autonomía

Tener autonomía no significa que un empleado pueda hacer lo que le plazca en cualquier momento. La empresa siempre debe establecer las fronteras de control y toma de decisiones. Tener autonomía no significa gozar de poder absoluto.

No es lo mismo delegar la responsabilidad sobre unas tareas que desaparecer del mapa. La autonomía no significa que un empleado trabaje sin supervisión o que no forme parte de un equipo mayor.

Un empleado con autonomía debe recibir instrucciones claras sobre sus funciones, su poder de toma de decisiones y la colaboración de sus supervisores y otros miembros de la empresa. Al fin y al cabo, contrataste a dicho empleado por un motivo, tanto si es un experto en cierto campo como si lo va a ser al finalizar su formación.

Hay que confiar en que los empleados cumplan sus funciones, porque mediante esa autonomía estaremos fomentado su capacidad de éxito.

Los empleados con autonomía son empleados felices

Cada vez hay más estudios que demuestran que las personas que tienen control sobre sus empleos disfrutan mucho más de ellos. Contra todo pronóstico, la correlación entre la dificultad de un empleo y la desgana de un empleado para desempeñarlo es escasa, pero sí que influye la libertad personal que uno tiene para llevarlo a cabo.

El estudio «The nonlinear effects of job complexity and autonomy on job satisfaction, turnover, and psychological well-being» (Los efectos no lineales de la complejidad y la autonomía del trabajo en la satisfacción laboral, el volumen del trabajo y el bienestar psicológico) examina la importancia de la autonomía para la satisfacción laboral:

«Si los empleados necesitaran permiso para cada una de sus decisiones y acciones, serían ineficientes e incluso podrían dejar escapar oportunidades acuciantes», afirma Greg A. Chung-Yan, jefe del estudio y profesor de la Universidad de Windsor, en Ontario. «También se verían limitados por la necesidad de solicitar permiso, que podría influir negativamente en la innovación».

El estudio reveló que, cuando se les hizo una pregunta hipotética sobre trabajos con influencia o autonomía, un 74 % de los miembros de dos grupos de control preferiría mantener la autonomía en el trabajo antes que ser ascendidos a un puesto más dependiente. El 62 % de los miembros con un hipotético puesto dependiente preferirían ser degradados a un puesto inferior si fueran a gozar de más autonomía. Las personas se mostraron 2,5 veces más propensas a aceptar un trabajo con autonomía que uno dependiente.

El mismo estudio cita otros proyectos de investigación que también respaldan la idea de que la libertad supera la del hambre de poder.

Básicamente, un empresario que desea ampliar su negocio, no solo debería contratar a los empleados más eficientes, sino que también debería analizar sus procesos de negocios para desarrollar estructuras organizativas y procedimientos adecuados que les permitieran desarrollar todo su potencial.

La autonomía se basa en confiar en que las personas que contratamos saben desempeñar sus tareas y son perfectamente capaces de tomar decisiones relacionadas directamente con estas.

Por ejemplo, es probable que alguien que gestione un proceso a diario sea más idóneo para tomar una decisión relativa a esa tarea que un jefe que carezca de contexto o experiencia al respecto. Debemos dejar que nuestros empleados modifiquen su entorno de trabajo de forma que vayan a rendir al máximo.

Adaptar los procesos de negocios

En la empresa media hay que conseguir varios permisos y superar múltiples obstáculos para poder hacer hasta lo más mínimo. Al cambiar a un modo de trabajo con mayor autonomía, es fácil pensar que una forma de proceder tan poco familiar conllevará cambios tan grandes que el esfuerzo no valdrá la pena.

Cualquier cambio que convierta un sistema anquilosado en uno más preciso, que requiera menos pasos entre el problema y la solución puede ser complicado, pero reportará grandes beneficios.

Cuanto más autónomo, mejor

Lo cierto es que no todo el mundo ha nacido para llevar la voz cantante. La clave reside en contratar a empleados que quieran tener más control sobre su trabajo y dar lo mejor de sí mismos. Es una forma ideal de encontrar a personas que deseen probar cosas distintas, innovar y correr riesgos que contribuyan al crecimiento de la empresa.

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