Tecnología wearable: ¿un riesgo de seguridad para la empresa?

30 septiembre 2015

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Los smartwatches (relojes inteligentes) y otros dispositivos de tecnología ponible se han hecho lo suficientemente populares entre los consumidores como para ganarse la atención de los expertos en seguridad informática.

Tecnología wearable: ¿un riesgo de seguridad para la empresa? (Desktop)

Aunque aún está por ver si se cumplen las elevadas predicciones de 200 millones de wearables en uso para el año 2018, ya existe un número suficiente de dispositivos en uso en el entorno laboral para justificar la consideración de las políticas de "Ponte tu propio dispositivo" (WYOD, del inglés Wear Your Own Device).

Los dispositivos wearables (smartwatches, gafas inteligentes y monitores de actividad, entre otros) ofrecen ventajas de comunicación y recopilación de datos para la oficina. Los empleados que utilizan wearables como monitores de movimiento (disponible en el Apple Watch) presentan una productividad y satisfacción laboral más altas. Los monitores de fitness, independientes o integrados en smartwatch, son dispositivos de motivación para el ejercicio y el bienestar, y pueden integrarse en programas de bienestar patrocinados por la empresa.

Desde el punto de vista del empleador, los dispositivos inteligentes pueden optimizar los roles de trabajo mediante apps personalizadas para comunicaciones especializadas y entrega de información contextual. Por ejemplo, Skylight es una app de la empresa Google Glass que permite el intercambio de imágenes, la identificación de usuarios y flexibilidad para integrarse con otros sistemas de datos corporativos. Para los profesionales de la salud, Beam es una plataforma segura para compartir texto, vídeo y ubicación; útil para diagnosticar de forma remota si el facultativo no está disponible en ese momento o lugar.

La mayoría de los wearables también disponen de sensores de movimiento y ubicación integrados que permiten recopilar datos de la actividad laboral, proporcionando a los empleadores una mejor idea del tiempo dedicado a cada actividad, (idealmente) no para castigar al ralentí, sino para mejorar la eficiencia organizativa; por ejemplo, en fábricas y almacenes.

Aunque la adopción de tecnología wearable por parte del consumidor sigue siendo escasa, la seguridad empieza a cobrar protagonismo a la hora de utilizar estos dispositivos en el entorno laboral. Según una encuesta de PricewaterhouseCoopers, el 86% de los encuestados temen que los wearables puedan hacerles más susceptibles a la filtración de datos; por ejemplo, que los piratas informáticos puedan acceder a cámaras de dispositivos para robar información corporativa sensible. Son muchos los dispositivos wearables que carecen de identificación segura y/o de las funciones de borrado remoto de los smartphone, que protegen cuando se pierde o se sustrae un dispositivo.

Asimismo, las redes VPN y otros protocolos de red seguros son poco frecuentes en los dispositivos de los consumidores, vulnerables cuando se conectan a redes Wi-Fi no seguras o a smartphones a través de Bluetooth.

El experto en seguridad Sean Ginevan de MobileIron compara el auge de los wearables con los inicios de los smartphones, cuando los dispositivos tenían por objetivo a los consumidores y no a los entornos laborales. "Desde un punto de vista empresarial, los sistemas operativos de los dispositivos wearables se encuentran en su fase inicial", dice.

Ginevan añade que aunque los dispositivos permitan visualizar contenido corporativo, los empleadores deben tomar medidas adicionales para preservar la seguridad de dicha información. "Las empresas deben establecer sus propios controles para codificar y eliminar datos corporativos", continúa.

Del mismo modo que los departamentos de informática adoptaron políticas de "Trae tu propio dispositivo" (BYOD, del inglés Bring Your Own Device) hace una década, también deben considerar cuidadosamente las directrices WYOD. Adelantarse y adoptar directrices básicas para el uso de dispositivos wearables en el entorno laboral puede sentar las bases de políticas más integrales y sistémicas, siempre y cuando la adopción de la tecnología inteligente wearable se extienda.