Productividad en el lugar de trabajo: 4 mitos sobre el mánager moderno

31 marzo 2017

3 min read

¿Te gustaría llevar la delantera como mánager? Exploramos los mitos del mánager moderno y qué se puede hacer al respecto.

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El mito: Debes tener a tus empleados a la vista para asegurarse de que están trabajando

Marissa Mayer prohibió el trabajo remoto en 2013. Ignorando completamente las tendencias del momento, se prohibió trabajar desde casa a los más de 14 mil empleados de Yahoo! salvo que fuera estrictamente necesario.

Alegaba, por ejemplo, que las mejores ideas y experiencias sucedían en los pasillos o frente a la máquina de café, pero en realidad daba más la sensación de que se pretendía recuperar el control sobre una empresa que se tambaleaba en vez de sobre las acciones de una ejecutiva controlada.

Cualquiera que no aceptara la decisión de Mayer podía ir buscándose otro empleo. La decisión resultaba peligrosa por muchos motivos:

  • Una plantilla disconforme: quitarle a nuestros empleados la posibilidad de trabajar desde casa sin motivo es desmoralizador.
  • Costes más elevados: cuanto mayor sea la plantilla, mayores serán los costes derivados. Alquiler más caro, facturas más elevadas, telefonía, café, etc. Todo suma.
  • A más estrés, menor productividad: las personas que se desplazan diariamente al trabajo llegan más estresadas y son menos productivas. Es muy sencillo. El tráfico, los atascos y la falta de control sobre nuestras vidas no nos convierten en empleados felices.

La idea principal consiste en fijar las mejores prácticas relativas al trabajo remoto y definir cómo se va a medir la productividad: teniendo en cuenta la calidad del trabajo y el cumplimiento de los objetivos, no las horas que uno pase en el puesto de trabajo.

El mito: Debe levantar la voz

Como mánager, no es imprescindible que levante la voz, sino que se haga escuchar. Si se pasa el día gritando, debería preguntarse por qué. Si es culpa de la incompetencia de sus empleados, solucione el problema hablando con ellos en privado. Tenga en cuenta también que la gente a veces se equivoca a causa de las instrucciones que recibe. En ese caso, analice cómo se explica, escribe correos electrónicos o encomienda tareas.

No olvide que gritar puede hacerle sentir poderoso, pero sus empleados pueden tomárselo de varias formas (y ninguna de ellas buena). Puede ponerles nerviosos, hacerles sentir impotentes o afectarles en el plano emocional. En cuanto se acostumbren a tener a un tirano por jefe, empezarán a hacer oídos sordos. Si todo sale siempre mal, gritar no sirve para nada y se convierte en una pérdida de tiempo.  

El mito: Lo ideal es fijar un horario de oficina

Como sucedió con la política de Marissa Mayer, un horario de oficina regular no siempre es recomendable. No tiene por qué encadenar a sus empleados a un horario arbitrario de 9 a 5 si para ellos no son las mejores horas. Si desea que sus empleados se sientan valorados y sean productivos, colabore con ellos en la conciliación del trabajo con su vida laboral.

Por ejemplo, alguien que necesite llevar y traer a sus hijos del colegio se beneficiará de un horario de trabajo 9:30 a 15:30 y, después, podrá terminar a media tarde. A menos que sea imprescindible que cierto empleado esté en su mesa a las 8:30 todas las mañanas, ¿por qué obligarle a cumplir unos horarios que le resultan difíciles de compaginar?

Basta con asegurarse de que todos sepan sus tareas, que los empleados remotos cuenten con dispositivos que les permitan trabajar desde casa y que todo el mundo disponga de las mejores herramientas de comunicación y colaboración posibles.

El mito: El jefe es el único que necesita lo último en tecnología

¿A quién no le gusta trabajar con un portátil potente, pequeño y ligero como una pluma? Obviamente, a todo el mundo, pero el hecho de que queramos algo, no significa que lo necesitemos. La clave es poner a disposición de las personas lo que necesitan, no lo que se les antoja. Así conseguirá un entorno de trabajo justo y productivo.

Por ejemplo, tu equipo de ventas y sus trabajadores remotos necesitan un dispositivo ligero, portátil y con la potencia suficiente como para cumplir con todas sus tareas sin estar en la oficina. Sin embargo, los empleados que siempre permanezcan en su puesto de trabajo le sacarán más partido a un ordenador de sobremesa. ¿De qué serviría equipar a toda la plantilla con ordenadores y smartphones de última generación si no es necesario?

Un servicio de suscripción puede ayudarte a solventar todos estos problemas. Un socio tecnológico como HP puede poner a tu disposición la tecnología que necesita y gestionarla para tí. Si tienes los datos para respaldarte, será más fácil tranquilizar a los empleados que tengan la idea poco realista de utilizar la tecnología más puntera.

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