Por qué tu próximo portátil debería tener SSD

10 marzo 2015

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Los portátiles profesionales han experimentado una evolución muy importante durante los últimos años y las unidades SSD son un ejemplo perfecto de como un salto tecnológico puede influir en la experiencia del usuario final.

Ordenador portátil fondo negro Las siglas SSD hacen referencia a "Solid State Disk", que en una traducción directa es "Disco de Estado Sólido", aunque obviamente no es apropiado utilizarla; se caracterizan por utilizar un PCB con chips de memoria NAND Flash y una controladora para almacenar los datos.

A diferencia de los discos duros tradicionales carecen de partes móviles, consumen menos energía y apenas generan calor, características que se traducen en importantes mejoras a todos los niveles que detallamos a lo largo de este artículo.

 

1. Menor consumo energético y mayor autonomía

 

Las unidades SSD ofrecen un funcionamiento más eficiente y consumen menos energía que los discos duros mecánicos. De media, los primeros tienen consumos de 2 a 3 vatios y los segundos rondan los 6 o 7 vatios.

En un portátil profesional esto puede llegar a suponer hasta 30 minutos más de batería por cada carga completa, una cifra que obviamente puede llegar a marcar una diferencia importante ya que mejora la autonomía y la movilidad del equipo.

 

2. Mayor rendimiento y menores tiempos de encendido y apagado

 

Los discos duros tradicionales (HDDs) funcionan a través de un cabezal móvil que realiza operaciones de lectura y escritura en los platos que se utilizan para almacenar los datos.

Por el contrario, las unidades SSD carecen de esas partes móviles y los datos se almacenan y se leen directamente de los chips en los que se almacenan. Esto permite alcanzar velocidades de lectura y escritura que incluso en los modelos más básicos pueden llegar a triplicar a las de los discos duros.

Gracias a esa mayor velocidad las operaciones se realizan mucho más rápido y se mejoran los tiempos de carga del sistema, incluidos los de arranque, apagado y salida de suspensión.

Si, de media, un HDD normal un portátil puede tardar unos 40 segundos en arrancar, con un SSD unos 15 segundos.

 

SSD

 

3. Menos calor y una mayor resistencia y fiabilidad

 

Al carecer de partes móviles los SSDs consumen menos pero también generan menos calor que los discos duros. Esto es especialmente importante en equipos ultra ligeros, en los que el diseño y la estructura interna juega un papel fundamental y cada componente cuenta.

También son más resistentes a golpes, vibraciones y sacudidas, y además no tienen problemas cuando se ven expuestos a fuentes electromagnéticas.

A esto debemos unir que un SSD tiene una vida media de 2 millones de horas de uso antes de que se produzca un fallo, y los HDDs se sitúan en 1,5 millones de horas.

En definitiva, gracias esas unidades de almacenamiento basadas en chips de memoria NAND Flash es posible crear portátiles profesionales más ligeros, eficientes, fiables y potentes.