¿Cómo ha cambiado el trabajo en la última década gracias a la tecnología?

13 marzo 2017

4 min read

Somos más productivos y eficientes que nunca, pero, si comparamos la forma de trabajar actual con la de hace diez años, ¿qué ha cambiado tanto?

¿Cómo ha cambiado el trabajo en la última década gracias a la tecnología? (Desktop)

El primer iPhone se lanzó en 2006 y transformó el mercado de los smartphones. Desde entonces, los consumidores tenemos unas expectativas muy altas sobre nuestros dispositivos y la innovación se ha expandido por la industria tecnológica a pasos agigantados.

Lo normal ahora es llevar en el bolsillo un microordenador más potente que los ordenadores de sobremesa de hacer una década. Hoy en día dependemos y buscamos movilidad y libertad para acceder a la información como parte de nuestra vida tanto personal como profesional.

La increíble potencia que llevamos con nosotros forma ahora una parte fundamental de nuestras vidas. El Internet de las cosas ha crecido sutilmente y ha absorbido cada vez más servicios y dispositivos hasta convertirse en una web en constante crecimiento. La conectividad que permiten los dispositivos inteligentes para controlar dispositivos básicos y servicios en nuestra propia casa o en la oficina, desde cualquier lugar, se da por hecho.

Este fenómeno ha puesto del revés la forma tradicional de trabajar. Ahora todo es más rápido, está mejor conectado y, en consecuencia, es más eficiente. ¿Te gustaría tener acceso a tu correo electrónico mientras realizas una ruta por la montaña? Sin problemas. ¿El tren de vuelta a casa llega con retraso? Enciende la calefacción desde la estación y su casa estará caliente cuando llegue.

El surgimiento de tantos sistemas ha producido cambios no solo en nuestra forma de trabajar, sino también en la forma en que podemos trabajar. Disponer de una economía basada en los servicios hace que tener activos físicos en la oficina, ya sea en forma de papel, de software o de personal ya no sea imprescindible para trabajar.

Es más, gracias a las economías de escala, sale más rentable acceder a servicios esenciales almacenados de forma remota o conectarse a la nube y utilizar aplicaciones cuando las necesitemos.

Colaborar con socios empresariales que puedan ofrecer servicios de consultoría que contribuyan al crecimiento de tu empresa, además del hardware y el software necesarios para funcionar, se ha convertido en una práctica habitual. Tiene sentido externalizar desde los servicios de impresión gestionados hasta los dispositivos.

Además, la externalización suele depender de trabajadores autónomos o remotos. En la actualidad, solo en el Reino Unido se estima que más de 4,2 millones de personas trabajan desde casa. Los dispositivos inteligentes, cada vez más pequeños y mejor conectados, facilitan el trabajo remoto, aunque sin sacrificar a todo el personal. En vista de que un teléfono actual tiene la misma potencia que un ordenador de hace diez años y que un portátil es hoy tan ligero como un teléfono, es evidente lo lejos que ha llegado la tecnología.

No obstante, esta rápida evolución ha convertido la seguridad de los datos en un problema aún mayor. La hiperconectividad y la multitud de dispositivos personales que se utilizan con fines profesionales han cambiado radicalmente los mecanismos de trabajo de una década a esta parte. Según los datos, la dependencia de la nube y la constante necesidad de ingresar nuestra información para utilizar servicios ha provocado que las contraseñas de un 37 % de los empleados se hayan pirateado. Además, el 90 % está de acuerdo en que gestionar la seguridad de los empleados remotos supone un desafío enorme. El 50 % de las empresas cree que los ataques web tienen un impacto en sus finanzas.

La tecnología que respalda el trabajo remoto facilita, además, la posibilidad de comunicarse casi al instante. ¿Si podemos enviar un correo electrónico por qué no vamos a hacerlo? En 2016 se enviaron 205 mil millones. En la actualidad recibimos 13 correos electrónico más al día que en 2011 (121) y se estima que en 2018 recibiremos unos 140 diarios.

Esta comunicación constante nos hace correr el riesgo de sufrir una sobrecarga de información. El 65,2 % de los empleados del Reino Unido afirma que su trabajo ha sufrido un impacto negativo por la cantidad de información que reciben.

A su vez, el 72 % de los empleados de EE. UU. está de acuerdo en que su productividad aumentaría si no tuvieran que cambiar de unas aplicaciones a otras para realizar sus tareas.

Además, a veces no se trata únicamente de la información que nos llega directamente, sino también de tener que ir a buscar dicha información: Las empresas del Reino Unido emplean dos semanas en total buscando información que ya han consultado pero cuya ubicación no recuerdan; es decir, pierden 1200 £ al año por empleado.

Las interrupciones causadas por el exceso de información costaban a las empresas de EE. UU. unos 650 mil millones hace 10 años. InfoDesk calcula que, en la actualidad, las empresas pierden 833 $ por minuto en productividad desperdiciada por cada mil usuarios de información que posean; cantidad que asciende a 208 000 $ al año por cada minuto que los empleados pierden buscando información.

Es en estos casos donde la mejora de procesos empresariales se hace necesaria. El problema no lo causa la avalancha de información, sino la mala organización y criba del contenido, que hacen imposible trabajar con ella.

La tecnología a la que tenemos acceso y los procesos que surgen de su uso han modificado nuestra forma de trabajar. En los últimos diez años, la cultura laboral ha cambiado tanto que es casi imposible predecir dónde y cómo estaremos trabajando dentro de una década.

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